
No renuncies a este beso que te busca ciegamente ni a estos ojos que cerrados impacientes te desnudan, no desprecies esta luna que ha menguado complaciente recordando nuestras almas que en su lecho fueron una. No repitas las palabras que reposan en inciertos, ni renuncies de mis manos las caricias por el aire, no te afanes entre copas diluyendo los recuerdos, que podrás morir incluso...¡pero nunca el olvidarme! No mutiles esas venas porque corra sangre mía, tan inútil te sería pues si logra derramarse sólo habrás, agonizando, haber escrito en letras frías por el resto de tus días lo que no pudiste amarme...


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